Karen Ducey

Karen Ducey nació en Long Island (Nueva York), en 1963. Esta fotógrafa se graduó en la Universidad de Wisconsin-Madison, especializándose en ciencias políticas en 1986. Dos años más tarde se inscribió en el programa fotográfico M.F.A. en la Escuela de Bellas Artes de Nueva York mientras trabajaba como asistente del fotógrafo Bruce Davidson de la agencia Magnum, y como fotógrafa para el canal Thirteen/WNET.

Sus ensayos fotográficos han aparecido en el Seattle Times, GEO, National Fisherman, y Alaska Fisherman’s Journal. Actualmente trabaja como freelance para el Seattle Times y continua fotografiando la pesca comercial en Alaska.

Entrevista

¿Como fueron tus comienzos?

La primera vez que oí hablar de la industria que había en torno a la pesca de cangrejos en el mar de Bering fue mientras trabajaba como pescadora de salmón en Alaska. Tras haber pasado dos años en la escuela de fotografía y sin haber conseguido aún ningún trabajo, decidí realizar un libro sobre este tema ya que me resultaba familiar y podía financiarlo yo misma trabajando al mismo tiempo como marinero.

Mientras me encontraba en un restaurante en Kodiak (Alaska) observaba como iban aumentando los cangrejos conforme se aproximaba la temporada de pesca del cangrejo rey. Mi problema era que estaba sin blanca y nadie quería aceptarme como marinero o “autostopista”, pero entonces, un día, un buen samaritano se sentó en una de mis mesas y escuchó mis cuentos de infortunio. Él me dio su billete para ir a Dutch Harbor, el mayor puerto de Alaska y desde el que parten todos los barcos pesqueros que van al mar de Bering. Llegué al puerto con unos 30 dólares, diez carretes de la película, un par de cámaras, objetivos y fundas para la lluvia.

¿Cual fue tu reportaje preferido?

El primer barco al que subí, el Pequod, no fue mi reportaje favorito pero ciertamente si fue el más memorable. Su nombre se lo pusieron en honor al navío que aparece en Moby Dick.

Salimos en octubre y nos pilló una tormenta que duró diez días. Los motores y generadores funcionaban mal continuamente. Las olas golpeaban el barco y el agua entraba por todas partes. Una de las sacudidas fue tan violenta que un traje de inmersión para aguas heladas salió volando de las redes que lo sujetaban calló al suelo. Lo cogí y me lo empecé a poner pensando que tal vez podría necesitarlo.

Milagrosamente volví a casa sano y salvo. La tripulación y el capataz del Pequod encontraron trabajo en otros barcos. Diez días más tarde miré la flota que partia del puerto y vi que el Pequod no estaba entre ellos. Fue remolcado a Seattle para una reparación.

No sabía que hacer, y empezaba a plantearme si podría realizar este reportaje. El mareo había sido realmente agotador, y para colmo había podido realizar poquísimas fotos.

Dos años después el Pequod, bajo nuevos propietarios y nuevo nombre, salio a faenar al mar de Bering. Nunca volvió. Perecieron los seis marineros que formaban su tripulación.

¿Que tiene este portafolio de especial?

Este portafolio se ha convertido en una búsqueda por alcanzar un entendimiento más profundo de lo que significa el mar para los pescadores que trabajan en el. Mar adentro, a cientos de millas de tierra firme, se siente una dicotomía conmovedora entre la completa libertad y el confinamiento de un campo de trabajo flotante rodeado por infinitas paredes de mar y cielo. No puedes bajarte, no hasta que el barco vuelve a puerto. Puedes enfermar, pero no puedes dejar de trabajar. Siempre pruebas tus habilidades de supervivencia físicas y mentales. La libertad de estar en el mar es una adicción alucinógena que hace volver a todos a seguir siendo castigados.

Trabajé en este proyecto durante unos ocho meses a lo largo de tres inviernos. Además es parte de un proyecto mayor autoasignado que consiste en un libro sobre la industria pesquera de Alaska. Para financiarlo llegué a aceptar empleos como marinero a la espera conseguir oportunidades de hacer fotos. Otras veces he ido a bordo únicamente como fotógrafa o como ayudante que cocina.

¿Algún consejo para los aspirantes a fotoperiodistas?

No creo que esté en posición de dar ningún consejo a los aspirantes a fotoperiodista. Yo misma sigo luchando por serlo. Simplemente realizad todas las fotografías que podáis permitiros cada día. Eso es todo.